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Domingo 01 de Agosto de 2010
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Terminamos el proceso de realización del icono con la protección que le damos al mismo con una serie de trabajos que son de gran importancia ya que de ellos depende su buena conservación.
Un buen acabado no solamente aporta belleza a la obra sino también las condiciones idóneas para protegerlo tanto de posibles accidentes (cambios del medio ambiente, humos, roces, vertido de grasa, agua y otros materiales) como del paso del tiempo.
Los materiales a emplear serán de primera calidad y a ser posible elaborados por nosotros mismos si bien en comercios de Bellas Artes podemos encontrar marcas de fabricantes responsables en los que podemos confiar a la hora de adquirir estos productos. Cualquier producto nuevo que empleemos deberá estar contrastado.
Podemos cubrir el canto del icono con el levkas o bien dejar la madera vista en el mismo.
En la siguiente imagen observamos dos tablas, la primera con los cantos con levkas y la segunda con la madera vista.
Si queremos dejar la madera vista cubriremos los cantos antes de comenzar a dar el levkas con una cinta adhesiva de manera que una vez finalizado el aparejo de la tabla podamos quitar la cinta. De esta manera los cantos quedarán limpios de cualquier resto de yeso.
Otro procedimiento para quitar las rebabas del levkas es rascando con una escofina a los bordes quitando el yeso sobrante. El trabajo de raspado con la escofina se hace de dentro de la tabla hacia fuera ya que de lo contrario se podría desprender alguna parte del yeso del interior.
Para que queden perfectos los cantos debemos darle el color que sea más apropiado con arreglo al conjunto. Se recomienda un rojo oscuro o un siena con una punta de negro.
Si los cantos son de madera vista emplearemos nogalina para tintarlos.
El envés del icono en todos los casos lo tintaremos con nogalina.
Hay quien perfuma con olores tipo oriental los cantos y el envés de la tabla para añadir de sensación de maderas tipo sabina o los inciensos y demás perfumes de las iglesias en las que reciben culto.
Tanto el oro como la pintura de temple al huevo necesitan una protección que garantice durante largo tiempo la transparencia de la pintura y la fuerza del dorado. Protección ante la acción atmosférica, polvo, humos, grasa, agua o cualquier material que pudiera alterar la solidez y belleza de la obra.
Para tal fin se emplean unos protectores que además de conseguir esta finalidad específica confieren al icono una gran belleza: barnices, ceras y placas metálicas se han venido utilizando tradicionalmente para la conservación de los iconos.
Antes de comenzar los procesos, tendremos muy presente que la pintura debe estar completamente seca ya que cualquier protección también cubriría toda sustancia indeseable que se encontrara adherida a la pintura.
Las capas superiores de pintura evaporan más rápidamente el agua por lo que hay que esperar el tiempo necesario para que se evapore el agua de las capas más profundas. Para que se produzca debidamente este secado recomendamos al menos esperar unos tres meses.
Ya que todos los pigmentos no necesitan el mismo tiempo de secado nos aseguraremos de dejar un tiempo más que prudencial de secado antes comenzar la protección. Si no respetamos los tiempos de secado impediremos que el aire finalice el proceso natural por lo que la pintura tomará tonalidades indeseables.
Como esperar tres meses sin protección alguna de la pintura nos puede parecer demasiado tiempo podemos proteger la pintura mientras esperamos el tiempo preciso para la protección final dando a la misma una capa compuesta mitad de agua destilada mitad de clara de huevo. La clara de huevo ha de ser bastante batida hasta formar espuma y dejándola reposar toda una noche la aplicaremos al día siguiente
Consiste en la aplicación a la pintura y al oro de una capa de sustancias resinosas que componen el barniz y que vienen diluidas en líquido que se volatiliza rápidamente al contacto con el aire.
Cuando estemos seguros que ha pasado el suficiente tiempo de secado y limpia toda la superficie de polvo comenzaremos el barnizado removiendo el barniz y empleándolo en temperaturas no inferiores a 5º. Tampoco se barnizará en días muy húmedos ni con excesivo calor y nunca directamente al sol.
El barniz podemos aplicarlo pulverizándolo sobre la pintura, de esta forma evitaremos las marcas que se podrían producir a la brocha. A los tres días repetimos con una nueva pulverización del barniz que puede ser mate. Según nuestra experiencia hemos comprobado que existen productos de excelentes resultados como el barniz a la cera de Lefranc o bien el barniz importado de Alemania de marca CAPAPLEX.
Un buen barniz deberá garantizar la luminosidad, transparencia, profundidad de los colores y poder eliminarlo con facilidad en el caso que se tenga que restaurar la pintura. Por consiguiente debemos prestar atención al tipo de barniz con que tratamos nuestro icono, tanto en lo referente a la pintura como al dorado.
Para el oro recomendamos la goma laca y la conocida como laca zapón para metales.
Para el temple al huevo recomendamos la laca en spray.
Podemos emplear fijadores en spray y aplicar posteriormente para mayor protección una capa de goma laca.
En la imagen siguiente vemos distintos tipos de fijadores en pray para dar antes de aplicar la goma laca con brocha.
La forma de dar el spray fijativo es en horizontal ya que de otra forma podría dejar marcas el líquido al deslizarse perpendicularmente.
Se da a unos 35 a 45 cm. de distancia de la tabla y no hay que echar demasiado producto, es preferible dejar que se seque y dar una nueva capa.
Este paso de fijativo en spray, aunque se podría suprimir, nos asegura que al dar una capa posterior de goma laca quede perfecta.
Recomendamos siempre emplear goma laca de primera calidad, adquirida en establecimientos acreditados de Bellas Artes o hecha por nosotros mismos.
En la siguiente imagen vemos goma laca en distintas presentaciones, preparada y en escamas para preparar:
En el caso de que la preparemos en nuestros talleres seguiremos los siguientes pasos:
* Elegir goma laca fina, tipo superblonde. Es la más rubia. Descerada. Es de gran transparencia y se puede aplicar con brocha o muñequilla de algodón con red de gasa (ver imagen del apartado 6.2.2.).
Esta goma laca superblonde se puede preparar de dos formas:
Se introducen 100 gramos de escamas de goma laca en un recipiente con un litro de alcohol de 96º ( o lo que es lo mismo 50 gramos de goma laca en medio litro de alcohol) removiendo bien para que no se apelmace en el fondo la goma. Se deja en remojo durante unas diez horas removiendo a menudo con un palo de madera. Se cuela con una media de nylon para quitar todas las impurezas que pudiera presentar.
Se introducen 100 gramos de escamas en una media de nylon y se introducen en un tarro o recipiente de boca ancha con un litro de alcohol. Se deja macerar durante unas horas si es posible al sol. Tendremos una goma laca de gran calidad sin necesidad esta vez de colarla.
Podemos elegir goma laca blanca super fina en polvo. Es una laca de calidad superior. Lleva borax por lo que actúa como fungicida. Muy apropiada para nuestros iconos cuando queremos una gran transparencia y calidad absoluta en la terminación y protección de la obra. El único inconveniente de emplear esta laca es su elevado precio y la dificultad para encontrarla. Una laca aún más fina que la superblonde. Esta laca se adquiere en polvo y la encontraremos en establecimientos muy especializados y debemos nosotros mismos hacerla calentando 100 gramos en 200 ml. De agua destilada a 60 grados y luego se le añade un litro de agua.
En la siguiente imagen vemos la laca super fina en polvo junto con el termómetro que emplearemos para prepararla. Podemos comparar su textura con la goma laca en escamas superblonde y morena.
La laca morena morena se emplea para maderas y no para pintura. Atención de no confundirnos. La laca superblonde la empleamos para el oro y la pintura.
*LACA PARA METALES ZAPÓN.
La laca Zapón puede diluirse en alcohol de alta graduación aplicándose con pincel fino o bien con muñequilla de una manera muy sencilla.
Hay artesanos que recomiendan esta marca (en realidad Zapón como Duco no son dos tipos de barniz sino el nombre de casas comerciales) pero en realidad podemos emplear cualquiera otra marca de las muchas que existen en el mercado y que dan los mismos resultados resultados.
* olifa.
Es el barniz protector empleado desde los primeros tiempos de la producción iconográfica.
Presenta inconvenientes:
se oxida , amarillea y oscurece todo el icono al cabo de unos noventa años.
Muchos iconos tratados con la olifa al verse tan oscurecidos fueron repintados por iconógrafos de épocas posteriores empeñados en sacar la luz que habían perdido.
Como ejemplo más ilustre de estos repintes podemos citar la Virgen de Vladimir (Vladimirskaia) que ha sido pintado en cuatro ocasiones la primera de ellas en el siglo XIII y en el siglo XV por Andrei Rubliev.
Los problemas que presenta la olifa no es solamente el ya grave del oscurecimiento de la obra sino que es de muy difícil preparación ya que hay que tener cuidado con las quemaduras que puede producir, peligro de incendio, y secado con inconvenientes puesto que es un producto al que se le adhiere fácilmente el polvo.
Como vemos por su elaboración y por su resultado no resulta demasiado aconsejable la olifa aunque algunos inconógrafos insisten en su utilización por lo que ha representado en la tradición.
En la actualidad se puede adquirir la olifa en tiendas muy especializadas en dos intensidades de color, no obstante resultan caras.
Preparación de la olifa: el paso previo a la aplicación de la olifa es dejar reposar la pintura durante al menos tres meses, entonces, a un litro de aceite de lino se le añaden 2,5 gramos de acetato de cobalto, se remueve convenientemente y se le pone al fuego a 280 grados.
La olifa se extiende con los dedos cubriendo toda la superficie de una manera uniforme. Colocar el icono en un lugar protegido del polvo ya que la olifa lo “agarra” con grandísima facilidad. Pasadas unas horas el aceite espesa. Sin que se llegue a “anegar” la superficie el material sobrante se puede recoger y guardar. La capa de la olifa no debe quedar demasiado brillante. Los colores quedan más complejos y luminiscentes.
Se cubre el icono con la olifa y se retira lo sobrante. Cada media hora hay que igualar la olifa durante unas tres horas. El secado se produce en unos diez dias aproximadamente. Si observamos que se seca en sólo un dia deberemos poner mayor cantidad de aceite. Si tarda demasiado tiempo en secarse es que necesita quitar materia para lo que emplearemos diluyente.
Lo guardaremos durante el largo período de secado que necesita en un armario cerrado para protegerlo del polvo y del sol. Su secado es largo, necesitaremos aproximadamente dos meses.
Cuando esté seco el icono estará en las perfectas condiciones para ser bendecido y dedicado al culto.
La aplicación de la olifa el momento final de nuestra oración hecha icono. Es una ceremonia sin palabras. Una unción simbólica. Se comienza haciendo la señal de la cruz tres veces: la primera sobre la que hace el iconógrafo sobre sí mismo, la segunda en el aire sobre el icono y la tercera vertiendo la olifa en forma de cruz sobre el mismo icono.
La olifa se aplica con el dedo homogeneizando el aceite sin dejar trazos como observamos en la siguiente imagen.
La cera puede hacer de aglutinante a los pigmentos y de protección a la pintura.
La mezcla de materiales propia de la encáustica no solamente hace que la pintura quede brillante y transparente sino que es la causa de la buena conservación de la obra, por consiguiente, una buena protección de la pintura se puede realizar de una manera excelente empleando ceras.
Vitrubio, arquitecto e ingeniero romano nacido el año 70 antes de Cristo, nos describe el proceso de encaustización que consiste en la protección de la pintura extendiendo cera caliente sobre su superficie para posteriormente llevar a cabo un pulido que se hace con trapos de lino.
La cera es un producto natural que deja “respirar” a la pintura y no como otros productos artificiales que la “sellan” por completo perjudicando el proceso de secado en algunos casos. No retiene el polvo como otros barnices. Se puede dejar con ella un acabado mate o si la frotamos con un paño bien limpio obtendremos un delicado brillo. En el caso de que el agua u otra materia llegue a estropear la capa de cera será suficiente con “encaustizar” de nuevo la tabla.
En la actualidad podemos adquirir distintos productos a la cera que nos vienen convenientemente preparados y protegerán nuestros iconos de una manera muy apropiada.
Como en cualquier caso y para cualquier barnizado, repetimos, debemos esperar al mínimo unos tres meses para el secado del icono. Una vez respetado este tiempo limpiaremos cuidadosamente el icono para quitar cualquier traza de polvo o suciedad que haya podido adherirse al mismo. Emplearemos un pincel suave de dimensiones apropiadas.
Una vez limpio el icono procedemos a dar una capa de aceite para teka.
La teka no produce ningún aceite sino que las indicaciones que aparecen en los frascos se refieren a que es un aceite que va muy bien a la madera de teka y también se ha comprobado que es apropiado para nuestros iconos por ser un aceite muy fino.
Este aceite es de un rápido secado y presenta las cualidades de nutrir la madera en profundidad, proteger contra manchas, insectos y mohos microscópicos y como consecuencia embellece y vivifica el colorido de nuestra obra.
Recomendamos que se aplique el aceite tanto por la parte delantera como por la trasera de la tabla para homogenizar el “alimento” por toda ella.
Para la parte trasera podemos emplear (como por la delantera) un pincel pero también nos podemos valer de una muñequilla que podemos fabricar nosotros mismos o comprar aquellas que encontramos en el mercado y que nos vienen preparadas.
Las muñequillas están compuestas por una gasa en la que envolvemos la hilatura de algodón como podemos observar en la imagen.
Aplicaremos una abundante primera capa de aceite con la muñequilla por toda la superficie del icono y también por los bordes. Se deja un par de horas o tres para su secado. Comprobamos si necesita más aceite en alguna parte y le añadiremos el necesario para que quede homogeneizado el trabajo. Si nos excedemos en la cantidad de aceite que hemos puesto no debemos preocuparnos: el efecto es que tardará más tiempo en secarse pero al fin será absorbido por la cera que demos en la etapa siguiente.
Por último dejaremos unos tres días para que se seque totalmente el aceite teniendo en cuenta que no todas las maderas lo absorben con la misma rapidez. Pasado este tiempo podemos disponernos a dar el aceite por la parte delantera del icono.
La parte delantera del icono le daremos el aceite de teka valiéndonos de un pincel de tamaño adecuado.
No es necesario dar este aceite al oro ya que como está protegido con la goma laca o el barniz Zapón para metales no le hará ningún efecto aunque por otra parte tampoco lo perjudicará en nada porque se secará y será absorbido por la capa que le daremos después de cera.
Las partes del icono que estén pintadas con mayor cantidad de pigmentos “pedirán” más cantidad aceite por lo que en una segunda mano si es necesaria igualaremos en todo lo posible la superficie.
Como en el caso de las capas de aceite que hemos dado en el envés si echamos demasiado producto tardará más en secarse pero no hay ningún problema en esto ya que al fin el aceite será absorbido por la cera que daremos después.
Dejaremos secar el aceite tres días como lo hemos hecho con la parte trasera del icono.
La cera se puede preparar en los talleres de manera artesanal. Este preparado se compone de cera virgen de abeja, esencia de trementina, óleo de lino y esencia de espliego u otro de los perfumes orientales
La preparamos de la siguiente manera: a 125 gramos de cera pura de abeja se añade medio litro de esencia de trementina y un cuarto de litro de óleo de lino. Se le puede añadir una cuchara pequeña de esencia de espliego u otro perfume de madera oriental que sea de nuestro agrado. Todo ello lo mezclamos en un cazo viejo.
En esta preparación debemos de tomar precauciones
Recomendamos una placa eléctrica en este caso mucho más necesaria no solamente porque envía un calor más homogéneo que la llama sino porque evita los peligros que presentan los materiales inflamables que empleamos.
Con la placa eléctrica, derretiremos la cera en un cazo viejo añadiendo muy despacio la esencia de trementina. Añadiremos el óleo de lino y por último la esencia que hayamos elegido. Se remueve todo muy bien y se deja enfriar.
En la imagen observamos que a la cera que hemos licuado en la placa eléctrica (no emplear nunca una fuente de calor de llama) la hemos separado de la misma para verter con todo cuidado los productos inflamables.
En la siguiente imagen vemos una variedad de ceras que podemos emplear para el acabado de nuestros iconos:
cera virgen amarilla en placas.
Cera virgen amarilla preparada con esencia de trementina, aceite de lino, esencia de espliego.
Cera virgen refinada.
Cera virgen de varias marcas en presentaciones de bote y frasco.
La cera podemos darla a pincel. Para ello si el ambiente es frío podemos calentar un poco la cera al baño de María ya que no debe estar “dura”. Cuidar de no dejar demasiados “restos” en las esquinas aunque con el pulido posterior desaparecerán así como también desaparecerán los surcos de cera que se hayan dejado.
Por último se pasa un paño suave que no se deshilache ,que puede ser de algodón o nylon, con el que se frota suavemente para igualar toda la superficie de la cera y con más intensidad si queremos que se quede el icono con el brillo característico que da esta materia.
Tradicionalmente los iconos no se firman ya que el iconógrafo antes que artista es un creyente que intenta ser un instrumento de Dios para transmitir una espiritualidad impresa en la tabla y no sus propias ideas sobre el ser y el estar en el mundo.
Lo importante en el icono es su mensaje evangelizador, es un medio para que mirando la imagen darnos cuenta que El nos mira, es un sacramental, es un santuario en sí mismo.
Siendo esto así, y en contra de lo que algunos puristas siguen defendiendo sobre la regla de no firmar la obra, han surgido opiniones contrarias.
Los partidarios de identificar los iconos justifican su posición por el bien de los mismos que a partir del siglo XIX se habían venido falsificando, oscureciendo su verdadera autoría de escuela y demás inconvenientes provenientes de una falta de información que solamente favorecían a desaprensivos vendedores a coleccionistas.
Para identificar correctamente un icono:
En primer lugar se lija cualquier resto de levkas:
Se da con brocha una capa de nogalina.
Se escribe con pincel de caligrafía chino los datos identificativos del icono.
Se clava en el centro un “triángulo” con púas de pequeño tamaño. No servirse de cáncamos que pueden rajar la madera.
En la siguiente imagen aplique metálico antiguo:
Las imágenes veneradas de los iconos atraían muchos fieles que encendían velas ante los mismos. Para evitar el deterioro propio del uso de los iconos empleados en el culto se protegieron con planchas de plata finamente trabajas a las que pronto se le incrustaron piedras preciosas.
Una vez al año, el día del santo representado en el icono, se le quita la funda para proceder a la procesión del mismo.
En esta ocasión se aprovecha para dar una capa de cera a la tabla y de esa manera “nutrir” la madera.
La riqueza en ornamentaciones y materiales son consecuencia del respeto y cuidado hacia los iconos, no obstante no forman parte esencial de los mismos por lo que en los talleres que se trabajan las fundas pertenecen al campo de la orfebrería y no a la iconografía.
A modo de ejemplo mostramos algunos de estos iconos con protección de fundas de plata.
1.- Realizamos una limpieza inicial de la plata tenga con un pulidor de metales.
2.- Se elige un motivo que sea propiamente bizantino.
3.- Se pasa a la plata y se trabaja con el punzón.
4.- Damos una última capa de pulidor antes de comenzar a ahuecar por el envés las partes que irán en relieve.
5.- Una vez derretida la cera la vamos aplicando por el envés a las partes que hemos ahuecado. La cera podemos hacerla en nuestros talleres o bien comprarla en pastillas que vienen preparadas con resinas endurecedoras necesarias en estos trabajos con plata.
6.- La parte delantera de la plata que ha quedado invadida por la cera que ya se habrá solidificado la limpiamos deshaciendo la cera aplicando calor con un secador.
7.- La parte trasera de la tabla se protege con nogalina y cera después se aplica la plancha de plata a la parte delantera del icono.

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