
Abrir reproductor de musica |
Domingo 01 de Agosto de 2010
|

Llamamos aparejo de la tabla a los trabajos consistentes en el rayado de la tabla, su imprimación, la aplicación del levkas y su lijado.
Después de este proceso la tabla queda aparejada para poder dibujar y rayar en el levkas el tema de nuestro icono, dar el bol, dorado, pintura para terminar con los acabados.
Para llevar a cabo el aparejo de la tabla necesitaremos disponer de unos materiales específicos y la elaboración previa de la Cola de conejo para la imprimación de tabla.
Los materiales que vamos a necesitar para realizar el aparejo de la tabla son los siguientes:
La placa eléctrica distribuye de una manera homogénea el calor. Las vasijas de barro tardan más en calentarse y en enfriarse por lo que los procesos caloríficos son suaves y constantes.
Tela de algodón o de lino para entelar la tabla. La tela deberá estar lo más usada posible. No emplear tela compuesta de lino y algodón.
|
|
|
Espátulas sin mango de 50mm, 80 mm, 100 mm, 120 mm. Las espátulas sin mango son las indicadas para emplear en las dobles capas de levkas por la inclinación y manejo que podemos darle al no tener mango.
Las espátulas con mango son las apropiadas para quitar yesos sobrantes en el anverso de la tabla. El apoyo que ofrece el mango posibilita el buen manejo de la espátula en estos trabajos de rascado.
Se emplearán las lijadoras eléctricas solamente para desbastar, es decir, para dar la primera mano de lija. Siempre quedan surcos al dar el levkas con brocha por lo que la primera mano de lijado la podemos dar con lijadora sobre todo en el caso de que el icono sea de grandes dimensiones.
Las lijadoras a emplear serán vibradoras y no de rotación de manera que no dejen surco.* Recomendamos las lijas secas del nº6 para desbastar y para los siguientes lijados del 0 y del 00. Unas lijas que dan buen resultado son las tradicionales de “Las Medallas”.
El levkas necesita, antes de ser aplicado, una tabla apropiada, rayarla , imprimarla a base de cola de conejo y/o entelarla.
Antes de cualquier imprimación para el trabajo directo sobre la tabla o entelado debemos proceder al rayado.
Se raya la tabla por su parte convexa con un cepillo de dientes de carpintero o bien con una escofina o simplemente con un cuttex que resulta lo más práctico.
Las colas animales se obtienen por la hidrólisis del colágeno de algunas pieles, en los huesos y en nervios del conejo y otros animales.
Esta cola nos viene presentada es varias formas: en grano, placa, preparada, en escamas. En la siguiente imagen mostramos todas ellas junto con el vinagre de vino y la cola fuerte de animal que se suele confundir y vender como si fuera de conejo pero que se emplea solamente en los ensamblajes y lengüetas de la madera (ver apartado 2.2.2.4)
Antes de poner en remojo la cola de conejo en placas es necesario machacarla con un martillo envuelto en un paño.
Algunos fabricantes ingleses han sacado al mercado la cola de conejo preparada. Esta cola preparada la hemos encontrado también en algunos establecimientos en Francia y Suiza. En España, hasta el momento, no la hemos encontrado comercializada.
El emplear esta cola de conejo elimina todo el trabajo de ponerla en remojo, calentarla sin que llegue a hervir, tener el cuidado de las proporciones de agua, la conservación.
Exceptuando esta cola preparada, en todos los demás casos la cola se remoja durante unas doce horas. Pondremos la cola en remojo por la noche hasta la mañana siguiente.
Cola de conejo inflada correctamente que hemos removido bien en el agua antes de dejarla doce horas en remojo. El color claro y el inflado completo nos indican su correcta preparación antes de ponerla al fuego.
Una vez que la cola ha tomado su punto de absorción del agua se le pone al baño de María, a ser posible en placa eléctrica, en un recipiente de barro vidriado y cuidando con que no hierva ya que perdería su fuerza y habría que tirarla. Mientras se está calentando la cola se le da vueltas con una cuchara de madera. Cuando está licuada se le pueden añadir unas gotas de vinagre para su mejor conservación.
La cola debemos colarla con una tela muy fina como puede ser la seda o nylon de una media.
Así es como se prepara la cola de conejo en todos los casos. La única pequeña variante consiste en la proporción de cola y agua que variará según se emplee la primera o segunda fórmula según indicamos más abajo en el apartado 2.2.2.1.
Cuando se enfría la cola forma como una especie de gelatina como se aprecia en la imagen.
La cola que nos sobre se guardará en frigorífico durante un tiempo prudencial. Nosotros la conservamos un tiempo máximo de ocho días en los cuales solemos terminar los procesos de enyesado y bol.
En nuestro Taller empleamos la siguiente fórmula:
800 CM3 DE AGUA Y 100 GRAMOS DE COLA DE CONEJO.
La principal finalidad de la giscola es añadir las propiedades adhesivas, desinfectantes y desengrasantes del ajo a la cola de conejo madre. El empleo de la giscola es un procedimiento tradicional. Se puede prescindir de esta fórmula ya que las maderas actualmente nos vienen en buenas condiciones aunque esta preparación sigue siendo recomendable especialmente con las maderas resinosas.
Es aconsejable que si las tablas tienen nudos se froten previamente con un diente de ajo.
A) Primera fórmula de preparación de la giscola: cabeza de ajos en agua caliente
En un puchero se introduce una cabeza de ajos con agua y se pone a calentar sin que llegue a hervir.
Cuando esté en su punto este caldo de ajo se mezcla con la cola de conejo base en proporción de tres partes de cola de conejo y una de giscola.
Con esta mezcla daremos la primera mano de imprimación a la tabla una vez que esté rayada con el cúttex o la escofina. Daremos la capa con brocha redonda en movimientos circulares para que se introduzca bien esta cola-giscola por toda la madera.
Esta primera mano de cola-giscola hay que darla en toda la tabla, bordes incluidos, para que la cola “tire” en todas las direcciones por igual.
B) Segunda fórmula de preparación de la giscola: ajos triturados en cola de conejo.
En este caso lo conseguiremos machacando en un mortero una cabeza de ajos y una vez triturados los metemos en una tela muy fina (puede ser nylon) que a su vez introducimos en la cola de conejo que estará caliente en el baño María.
Se mantiene hasta que consideremos que la cola se ha impregnado del ajo machacado (sin que llegue nunca a hervir ya que tanto un producto como otro perdería sus propiedades). Pasado este tiempo sacamos la bolsita de nylon y estrujamos los ajos machacados para que suelten todo el caldo que se pueda extraer de la bolsa.
Tenemos de esta manera, por distinto método, la cola-giscola preparada con la que daremos una capa a toda la madera por el anverso y reverso como primera imprimación.
En estas dos fórmulas para preparar la giscola podemos aplicar una pizca de pigmento de color siena o bol al producto para que tengamos la certeza que lo hemos extendido por toda la madera del icono. No pasarse en el color ya que si oscureciéramos mucho el levkas no podríamos hacer bien el dibujo ni conseguir transparencias al pintar al “charco”.
También en ambos casos se dan dos pasadas a la tabla (horizontal y verticalmente).
Para la preparación de esta cola-giscola las fórmulas son necesarias pero no matemáticas, es decir, si un producto (por evaporación del agua o cualquier otro motivo) se nos endurece, o se fragiliza tendremos que añadir más cantidad o más agua. En este sentido estos preparados no son fórmulas industriales sino que constituyen un arte de saber adaptar y dominar la materia para la consecución de los fines que deseamos.
La templa es el preparado que hacemos mezclando cola de conejo al 50% con agua al 50%. Hay quien llama a la templa agua-cola aunque nosotros normalmente emplearemos la primera denominación.
La cola fuerte, como su nombre indica, es una cola más fuerte que la cola de conejo. La cola fuerte se emplea tradicionalmente en carpintería para ensamblaje de tablas, pegar los falsos bordes (o bordes pegados no cavados) , lengüetas, etc. Se prepara igual que la cola de conejo pero las proporciones son 100 gramos de cola fuerte para un litro de agua.
En la actualidad se viene sustituyendo el empleo de esta cola fuerte en la mayoría de los trabajos por la cola blanca de carpintero mucho más fácil de preparar.
Aquí le damos un apartado a esta cola fuerte porque hemos observado que muy frecuentemente ante la demanda de cola de conejo por parte de algunos iconógrafos en establecimientos especializados le suelen vender cola fuerte en vez de cola de conejo. Esta confusión es debida a lo parecido de ambos productos y de la disminución de empleo de estas colas que se están sustituyendo por sintéticas.
La cola de conejo es fácilmente distinguible (aunque parecida) de la cola fuerte. La de conejo se presenta en gránulos cilíndricos, color clarito mientras que la fuerte en gránulos más bien cúbicos y de color ambarino más oscuro que la anterior. En la imagen siguiente podemos apreciar las diferencias.
Por tanto, lo importante es no confundir una y otra cola ya que si empleamos la cola fuerte en vez de cola de conejo nuestros trabajos de imprimación, levkas, templa quedarán completamente arruinados.
La tabla deberá ser imprimada en todos los casos, sea o no sea entelada.
Con la imprimación se consigue sellar la madera para minimizar el alabeo de la madera y los materiales que demos posteriormente al soporte cumplan su función. Conseguimos proteger de la humedad a todas las caras de la tabla.
Para la imprimación seguiremos los procesos que detallamos a continuación:
Una vez rayada la tabla si presenta nudos podemos frotarlos con un diente de ajo antes de aplicar la cola de conejo. (ver 2.2.2.2).
A continuación podemos dar dos manos de cola de conejo. Procurar que el espesor de la cola sea homogéneo por toda la tabla. La cola se aplica con un brochón de aparejar, sin chafarlo demasiado, introduciendo bien las cerdas por toda la madera para que se impregne totalmente y de una manera homogénea del preparado.
En el caso de que la madera sea resinosa está muy indicado el empleo de la cola-giscola (ver 2.2.1.2).
Si lo consideramos necesario, añadiremos al producto un pigmento de color siena o bol para distinguir por el mismo si le hemos dado por todos los sitios.
La cantidad que debemos dar es la que vaya admitiendo la madera. Se aplica también por los cantos y la parte trasera de la tabla. Se dan capas en los dos sentidos. Los productos han de estar calientes ya que de otra manera no podría aplicarse.
Como tendremos que calentarla procurar siempre que no llegue a hervir ya que perdería sus cualidades. La mejor manera de conservar la temperatura es dejando al baño María el templa o cola-giscola de manera que no pierda el calor pero que no se enfríe ya que no podría darse correctamente su aplicación.
Si la madera presenta indicios de que puede alabearse excesivamente (por su secado, corte, clase de madera, ensamblaje, etc.) el entelado de la misma es muy aconsejable.
Si las tablas no presentan riesgo de deformarse (por ser contrachapado, por ser de pequeñas dimensiones, o por estar lo suficientemente fuertes y curadas) no es preciso en entelado de la tabla.
Es opinión generalizada que si los iconógrafos clásicos hubieran conocido los contrachapados actuales (no deformantes) se hubieran decidido sin duda alguna a su empleo suprimiendo el entelado.
No obstante, si vamos a trabajar sobre madera natural sin tratamiento alguno sabemos que la madera acusa con una gran facilidad los cambios de temperatura y humedad del medio ambiente. En este caso nos decidiremos por el entelado de la tabla.
Emplearemos tela de lino o de algodón. Nunca utilizar telas mixtas de algodón y lino. Cuanto más usada será mejor. Si la tela es nueva la lavaremos varias veces para que pierda su rigidez.
A tal efecto y una vez revisado que el ensamblaje de las tablas esté en perfectas condiciones (tablones direccionados con sus partes convexas hacia la cara que va a recibir el levkas) procederemos al entelado.
Los pasos a seguir:
1.- Imprimación de la tabla con cola de conejo.
Se tendrá especial cuidado en imprimar toda la tabla para que la madera “tire“ por todas partes con igual intensidad. No dejar charcos. Dar el mismo espesor de cola por todos sitios. Se deja de diez a doce horas para secado, según temperatura ambiente o estación del año.
2.- Se vuelve a dar otra capa de la misma cola de conejo.
Esta vez la capa de cola se da en el sentido contrario del que hemos dado la primera vez. A continuación se cubre con la tela de lino o algodón que hemos cortado previamente con unas dimensiones un poco mayores de la medida de la tabla.
3.- Ajustamos la tela
Partiendo desde el centro a los bordes con la finalidad de quitar cualquier bolsa de aire que se haya podido producir.
Ajustaremos bien todos los rincones de la tabla, especialmente los ángulos de los bordes, y para ellos emplearemos de una regleta de madera que presionará los mismos.
Si vemos que no hemos encolado bien alguna parte levantamos cuidadosamente la tela y ponemos la cola de conejo que sea necesaria para volver a aplanar nuevamente la tela.
Aquí debemos tener mucho cuidado de no dar cola por toda la tela ya que si así lo hiciésemos perderíamos la posibilidad de hacer cualquier corrección posterior. El encolado de toda la tela queda para el final del procedo de encolado de la tela. Dejamos secar nuevamente unas doce horas.
4.- Una vez pasadas las doce horas de secado cortamos las esquinas de la tela con unas tijeras.
5.- Partiendo de las esquinas de la tela que hemos cortado previamente cortamos la tela a lo largo de toda la tabla. El corte se realiza al ras de los bordes. Los cantos no se cubren con tela.
6.- Con la finalidad de que no se produzcan tensiones en los bordes de la tela, con un cutex cortamos bien la tela que rodea todo el borde del icono (borde cavado o falso borde).
7.- La cola al secarse hace que la tela se contraiga y no queda todo lo perfecto que debiera.
Pasamos los dedos por la tela de modo que si observamos que alguna parte de ella se mueve por haber formado una burbuja hacemos una incisión en forma de cruz con un cutex a la tela.
Aplicamos la cantidad necesaria de cola de conejo valiéndonos de un pincel. Adherimos nuevamente la tela.
8.- Por último damos una capa de cola de conejo a toda la tela teniendo especialmente cuidado en las zonas que hemos hecho las incisiones.
La tabla ha quedado entelada y preparada para recibir el levkas.
Todos los pasos en iconografía hay que cuidarlos al máximo. Los yesos deben ser preparados concienzudamente ya que de esta preparación y aplicación depende que no se agriete posteriormente la pintura o el dorado, que no se formen “picaduras” que estén pulidos de tal forma que se pueda pintar al “charco” para que puedan apreciarse las transparencias.
Los yesos se aplican cuando han seguido un proceso de selección, tamizado, mezcla con cola de conejo, tamizado y suavizados con unas gotas de aceite de lino o de oliva.
El yeso siempre lo prepararemos de la misma forma sea cual sea la técnica que empleemos.
La palabra griega “levkas”, que proviene del griego “leukos”, significa blanco.
Llamamos levkas a la mezcla que realizamos del yeso (sea negro o de dorador) con la cola de conejo caliente consiguiendo de esta manera que el yeso se pueda adherir a la tabla.
Desde la antigüedad se han empleado dos tipos de de yesos uno es un yeso fuerte conocido como “Gesso grosso” (yeso vivo o negro) y un segundo yeso mas fino llamado “gesso sottile” (mate, de dorador, de Bolonia).
Lo más común según los tratados del siglo XVI es que se recomiende para el dorado y pintura al temple cinco manos de yeso “grosso” cinco de yeso “sottile” y tres o cuatro capas de bol.
Este es uno de los procedimientos que más recomendamos y del que estudiaremos los pasos a seguir así como otras fórmulas que por la calidad de los materiales que se emplean actualmente son perfectamente adecuadas.
La correcta preparación del levkas nos dará como resultados un nivel matérico excelente que influirá directamente sobre la calidad del dorado y la policromía.
Los pasos a dar:
1.- Cerner el yeso. Los grumos serán desechados y quedarán los yesos sin elementos extraños.
2.- Mezcla con la cola de conejo. Con la cola preparada al baño María, sin llegar a hervir, se va añadiendo poco a poco el yeso con una cuchara de madera removiendo constantemente. Cuando hemos conseguido una textura como la de un chocolate no muy espeso los yesos están preparados para su aplicación. Cuando se levanta la brocha cae el yeso sin hacer ruido está en su punto.
3.- Colado del yeso. En vasija de vidrio colamos los yesos que hemos preparado valiéndonos de un colador. Desechamos los grumos que puedan haber quedado.
Cuando el levkas está sin grumo alguno recomendamos añadir al mismo de 7 a 9 gotas de aceite de linaza o virgen de oliva de manera bien diluida.
El levkas está preparado para su aplicación.
A veces es posible que aparezcan “picaduras”, esto es inevitable ya que suelen producirse debido a muchos factores: a la cola por haberla preparado demasiado concentrada o demasiado floja, a la humedad o temperatura no adecuada en la estancia en que trabajamos etc. Si aparecen estas “picaduras” podemos dar un poco de levkas y frotar suavemente.
De todas maneras, una vez que alcanzamos una cierta experiencia en la preparación de los yesos, no es muy frecuente que aparezcan estas tan temidas “picaduras”.
De capa a capa hay que dejar que se sequen los yesos y darlas cruzadas, es decir que a una vertical siga otros horizontal.
Recordamos una vez más que cuando trabajamos con yesos no debemos dejarlos secar mucho tiempo ya que pierden elasticidad, se podrá dar la siguiente capa de levkas cuando la anterior haya secado y tenga un aspecto no brillante.
Con el levkas damos diez capas a la tabla. Dos o tres capas más en el caso de que vayamos a cincelar.
El levkas que hemos preparado en la vasija vidriada pierde su fluidez si lo dejamos enfriar. Para continuar nuestro trabajo deberemos calentarlo nuevamente en la placa eléctrica. En este caso debemos cuidar su composición y echar una cantidad de agua que corresponda a la que haya perdido al calentarse para que su composición siga homogénea.
Entre capa y capa no se lija. El lijado se dará una sóla vez y al final del proceso de dar el levkas. El levkas lo aplicaremos con una brocha apropiada al tamaño de la tabla. Siempre teniendo en cuenta que la brocha no debe ser muy pequeña ya que los yesos se secan y la rapidez en la aplicación es necesaria. Tampoco deberá ser excesivamente grande que deje rastros indeseados que serían muy difíciles de uniformar posteriormente. Tamaño pues, proporcionado pero más bien grande. Esta es la manera de preparar cualquier clase de yeso.
Estos principios que son comunes a cualquier fórmula de preparación de levkas.
Pasamos ahora a exponer las fórmulas con las que trabajamos en nuestro taller:
Si las vetas de madera no están protegidas por un material resistente y duro, como el yeso negro, la presión que se hará después para bruñir el oro con piedra de ágata podría evidenciarlas.
Por esta causa los iconógrafos tradicionales emplearon esta primera fórmula.
El yeso grosso recibe también el nombre de yeso negro o yeso de albañil y podemos encontrarlo en cualquier almacén de materiales de construcción. Es un yeso no refinado por lo que tendremos que tamizarlo con un cernedor del número 30. Una vez realizada esta operación se va añadiendo al puchero con la cola de conejo que hemos preparado al baño María (100 gramos de cola de conejo con 800 cm3 de agua).
Mientras estemos utilizando la mezcla no sacar del puchero del baño María para que conserve la temperatura caliente al tiempo que removemos de vez en cuando con una cuchara de madera y vamos rectificando la cantidad de agua caliente si se evapora demasiado.
Cuando hemos conseguido un espesor adecuado (como de un yogur batido o como un chocolate espeso, de manera que el yeso al caer de la cuchara hacia el puchero no haga ruido) lo colamos para que aunque siga siendo un producto lo suficientemente rudo, donde se agarren las siguientes capas a dar, no tenga grumos que impidan aplicarlo con fluidez.
En todos los casos las capas de levkas no deben darse muy gruesas. En efecto, nos puede parecer que cuanto más materia echemos más consistencia tendrán las capas y menos capas deberemos poner. Esto es un error.
Si las capas son muy gruesas aparecerán grietas muy fácilmente. La única solución para dar adecuadamente los yesos son capas finas.
Daremos en total diez capas de levkas en tres pasos:
PRIMER PASO: EL RESTREGADO.
Las tres primeras capas de yeso negro que reciben el nombre de restregado.
RESTREGADO: PRIMERA MANO DE YESO NEGRO
Una vez imprimada la tabla como hemos explicado en el punto 2.3 se comienza a dar la primera mano de este yeso se hace restregando la materia para que “agarre” tanto a la base como a la siguiente capa de yeso que vamos a dar y se hace con una brocha redonda (recibe el nombre de brochón de aparejo) introduciéndolo en la madera para que coja cuerpo con la misma y no ha de ser muy cargada de yeso.
Debe quedar, una vez secado, una superficie áspera.
Secada esta primera capa de restregado de yeso negro damos dos capas más (aunque más cargadas de yeso) una vertical y otra capa horizontal. En este caso comenzamos ya a emplear pinceles planos siempre adecuados para que no carguen demasiado yeso lo que formaría estrías ni tan poco que se seque el yeso durante la aplicación sin poder dar las capas homogéneamente.
Siempre dejando secar el levkas entre capa y capa pero no demasiado tiempo. Cuando el Levkas haya tomado un aspecto mate podemos continuar dando la siguiente capa. Si lo dejamos más tiempo secar perderá elasticidad.
Con esta tercera capa de yeso negro ya hemos terminado la aplicación del mismo.
SEGUNDO PASO: YESO NEGRO Y YESO DE DORADOR AL 50 %.
Ahora viene la cuarta capa que será la mitad de yeso negro y la otra mitad de yeso de dorador. Su aplicación es tan sencilla, como las anteriores, la única diferencia es que tenemos que tener en un recipiente con levkas preparado de yeso negro y en otro recipiente levkas preparado de yeso de dorador y mezclarlos los dos en la misma proporción.
TERCER PASO: YESO DE DORADOR.
Cuando se ha secado esta cuarta capa seguimos con la quinta que ya será de sólo yeso de dorador. Esta quinta capa la damos de tal forma que forme cuerpo con la anterior introduciendo bien el pincel aunque sin chafarlo.
A continuación se darán cinco capas más.
Si vamos a cincelar podemos dar dos capas más, en total siete.
Como en todas las técnicas lo primero a hacer es rayar la tabla con cutex , escofina o sierra de dientes de carpintero.
imprimar la tabla por el anverso y reverso con cola-giscola como hemos explicado en el punto 2.3. Podemos añadir a la cola un poco de bol o pigmento para asegurarnos que hemos dado por toda la tabla.
Comenzamos añadiendo a la cola de conejo caliente Blanco de España hasta que se forma una especie papilla líquida de tal forma que al levantar la cuchara de madera que hemos introducido vaya cayendo de forma continua, como un chocolate espeso o un yogur batido.
El Blanco España es más duro que el yeso de dorador, hace un efecto en cuanto a dureza parecido al yeso negro. Con este material conseguiremos hacer un “lecho” consistente para las siguientes capas de yesos a las que dará consistencia e impedirá que salgan las vetas de la madera en el momento del bruñido.
Si como base es muy aceptable el Blanco de España no debemos dar más capas de este producto ya que no se puede lijar tan perfectamente como el yeso de dorador.
Con este preparado se le da una mano por el sistema del “restregado” (ver 2.4.1.) y se le deja secar, es suficiente que se oree (que pierda la humedad el yeso ya que si se seca demasiado pierde elasticidad).
Esta primera capa aunque quedará un poco áspera no hay que lijarla. Precisamente su textura áspera hará que las siguientes capas “agarren” con efectividad. El lijado, como venimos advirtiendo, solamente se da al final de dar los yesos.
Después damos tres capas más de este yeso negro alternando las formas horizontal y vertical dejando entre capa y capa los tiempos de secado.
A partir de la quinta capa damos los yesos de dorador hasta el número de diez.
Como en todos los casos, si vamos a cincelar el levkas daremos dos capas más de yeso de dorador.
En esta tercera fórmula como en las anteriores, lo primero a hacer es rayar e imprimar la tabla como hemos explicado en los correspondientes apartados.
La mayoría de iconógrafos actuales suprimen tanto el yeso negro como el Blanco de España comenzando directamente dando el yeso de dorador. El motivo: la madera de contrachapado ni se alabea ni presenta las vetas que hacían necesario el yeso negro o el Blanco de España.
Daremos cuatro capas simples y tres capas dobles, en un total de diez , de la manera siguiente:
1.- Cuatro capas simples.
Estas primeras capas las daremos, como en las anteriores fórmulas, mezclando el yeso con cola de conejo, es decir 800 cm3 de agua con 100 gramos de cola de conejo.
Entre capa y capa hay que dejar que se seque . Como venimos advirtiendo, entre capa y capa no se lija. El lijado es un trabajo que realizaremos solamente al final de la puesta del levkas.
2.- Tres capas dobles.
La primera capa se deja secar solamente unos minutos cuando el levkas ha tomado una tonalidad mate.
En la imagen se aprecia como el levkas por haber tomado una tonalidad mate está preparado para comenzar a dar la primera capa doble.
A continuación se da otra capa tras la cual con una espátula alisaremos el levkas quitando todo hueco y “picados” que hubiera podido tener la superficie. Si no conseguimos esta finalidad en esta primera capa no hay que preocuparse ya que cuando demos la segunda y tercera capa doble quedará más perfecta. Esta capa se deja secar hasta que tome un tono mate .
La segunda y tercera manos de doble capa se aplican igual que la primera. Se deja secar hasta que tome un tono mate. La forma correcta de pasar la espátula es posicionarla lo más horizontalmente posible a la tabla. El levkas quedará más liso, de esta manera:
El trabajo de alisamiento con la espátula se comenzará desde una de las partes superiores hasta un tercio de la longitud de la tabla. Después desde este tercio y girando la tabla 90 daremos una nueva mano de alisamiento hasta el otro tercio y así hasta completar los cuatro lados.
Para eliminar las “rebabas “ que pudieran mantenerse en los bordes pasar ligeramente el dedo por los mismos.
El levkas que se hubiera desbordado por los cantos se limpia cuidadosamente cuando aún no se ha solidificado, o bien se cu bren los cantos con una cinta para protegerlos o. De no hacer uno de estos dos procedimientos tendremos que eliminar el levkas sobrante con una escofina a terminar de dar todas las capas.
En algunos iconos nos interesa pintar el fondo de un color ocre amarillo.
Si queremos que este fondo dorado nos quede con gran homogeneidad y suavidad de tono podemos en vez de pintar el levkas mezclarlo con los pigmentos de este color.
Para tal fin, cuando hemos terminado de preparar el levkas le añadiremos el ocre amarillo en pigmentos en polvo removiendo bien hasta su completa disolución.
Tendremos un levkas del color deseado que aplicaremos normalmente, sobre el que dibujaremos, grabaremos, doraremos y pintaremos exactamente igual que lo hacemos en todos los casos.
La ventaja de esta mezcla de pigmentos con el levkas es evidente: los fondos quedarán con un acabado de tonalidad perfecto. No presenta inconveniente alguno exceptuando que si hemos pensado pintar al “charco” no podremos conseguir las transparencias en blanco del levkas.
Existe la posibilidad de emplear una tela enyesada previamente. En talleres de Grecia hemos encontrado telas de lino que vienen enyesadas previamente. Son telas que se pueden emplear en la realización de un icono dorado y pintura.
Estas telas previamente enyesadas no se han comercializado en nuestro país aunque existe la posibilidad de que se puedan realizarlas en taller (ver apartado 4.5). En algún caso se trabajan de esta forma sobre todo cuando se quiere conseguir un craquelado no homogéneo para que repercuta en el dorado y en la pintura aunque no resulta adecuado si se quiere cincelar el icono ya que la tela enyesada previamente tiene poco grosor de levkas.
El craquelado conseguido con craqueladores es homogéneo y “exterior”, en cambio, el craquelado conseguido por de tela enyesada “rota” va de dentro hacia fuera y el craquelado directo del oro y la pintura por lo que presenta un efecto más natural que el primero.
No recomendamos el empleo de estas telas enyesadas como no lo hacemos con ningún otro procedimiento de envejecimiento del icono ya que con estas “manualidades” desvirtuamos la finalidad de la iconografía y bajamos su nivel artístico y espiritual.
Si al final de las capas de levkas observáramos algunos defectos (pequeñas concavidades, “picadura” etc) podemos solucionarlo sencillamente aplicando a los mismos unas gotas de levkas a las que aplanaremos por medio de la espátula.
Esta vez la espátula no se manejará de la misma forma con la que hemos trabajado aplanando el levkas sino que lo haremos de forma vertical , de esta manera:
Para comenzar cualquier trabajo de lijado el levkas debe estar seco, pero no demasiado. Si lo dejamos mucho tiempo el yeso se endurece . Si tuviésemos problemas por la dureza del yeso podemos pasar una bayeta humedecida en agua para devolverle algo de la humedad que necesita para el proceso de lijado
El lijado debe ser hecho minuciosamente. Debe quedar perfecto. Tengamos en cuenta que cualquier imperfección en el levkas se verá ampliado en cuanto comencemos a pintar. Las partes que presente dorado también se verán afectadas. No es suficiente el toque final como hemos indicado en el apartado anterior 2.4.1. sino que necesitamos un buen pulido del levkas.
Puede darse que al lijar arañemos el levkas. Si es este el caso tendremos que reparar los arañazos antes de continuar lijando. Para evitar estos y otros problemas que pueden surgir debemos conocer el tipo de lija más conveniente.
La lija está compuesta por:
Para desbastar podemos emplear con lijadora eléctrica vibradora no orbital la lija del 6 y a partir de aquí lijaremos a mano con lija del 0 y 00 siempre con lijas secas tipio clásico “Las Medallas”. Cuidar sobre todo de no dejar rayas.
Si durante el proceso de enyesado no hemos tomado precauciones con las “rebabas” cubriendo los cantos con una cinta aislante, limpiándolos cuidadosamente con un paño o cualquier otro procedimiento tendremos ahora que eliminar estas “rebabas”. Ahora es el momento de proceder a quitarlas por medio de escofinas o de los ganchos de hierro.
Esta operación no es exactamente de lijado pero es un complemento indispensable al mismo.
Si no podemos retirar las “rebabas” de los yesos con facilidad por estar demasiado duras podemos valernos de un trapo humedecido para reblandecerlas.
Las escofinas son parecidas a las limas pero con dientes triangulares y mucho más gruesos. Nos sirven para desbastar y alisar los yesos. Existen de varias formas (planas, redonda, de media caña y triangular), nosotros empleamos la plana y en algunas ocasiones la circular.
Para emplear la escofina debemos siempre tener en cuenta el “rascar” de arriba debajo de los bordes ya que si lo hiciéramos en sentido contrario podríamos desconchar el levkas del borde.
Se empleará una escofina y/o aplicadores metálicos para quitar las rebabas que hubieran podido quedar en los bordes. La escofina circular cuando se trate de tablas que presentan concavidades.
Exceptuando el primer lijado o desbastado que se puede realizar con lijadora eléctrica (máxime si el icono es de grandes dimensiones) el resto del lijado lo haremos a mano.
Lijar los bordes cuidadosamente al igual que la plancha de la tabla que lo haremos en la misma dirección de derecha a izquierda. Mirar al trasluz para asegurarse del buen lijado.
Cuando el icono es de mayores dimensiones podemos emplear un taco de madera a propósito para envolver el papel de lija y de esta manera facilitar el trabajo.
Aunque las lijadoras no presentan grandes problemas en su utilización ni excesivas medidas de seguridad en su empleo, debemos tener en cuenta para su uso las precauciones a seguir cuando se maneja cualquier aparato eléctrico (no dejarla al alcance de los niños, no lijar delante de ellos si no están protegidos, no exponerla a fuentes de calor).
Además:
Con las lijadoras emplearemos, al igual que el lijado a mano, para comenzar un grosor medio y para terminar un grano fino y muy fino.
Procuraremos trabajar con movimientos uniformes y con una presión constante y no muy intensa.
Un buen lijado se obtiene por rozamiento del grano no por una excesiva presión por nuestra parte. Limitémonos a dirigir la dirección de la máquina y su propio peso hará que se realice con mayor perfección el trabajo.
Sujetar la máquina con firmeza y dejar que trabaje. Hay que dirigir la dirección de la lijadora pero sin apretar sobre ella. El peso de la máquina es suficiente para que realice el lijado sin dejar marcas sobre la madera.
Existen en el mercado varios tipos de lijadoras:
Lijadora delta. Recibe este nombre por la forma triangular que tiene. Pesa muy poco por lo que su manejo es muy fácil. Es muy indicada para llegar a cualquier ángulo de los bordes así como a los cantos del icono. Se pueden emplear lijas triangulares y rectangulares adhesivas que se cambian con rapidez y precisión.
La lijadora vibratoria la empleamos para acabados muy finos. Se dan pasadas paralelas superpuestas. La dirección de las pasadas es de arriba hacia abajo. Nunca circularmente.
Lijadora roto-orbital. Se emplea para acabados finos. Con plato de goma. Lija excéntricamente por lo no produce arañazos. Por su característico funcionamiento echa el polvo hacia fuera lo que favorece a su conservación. El inconveniente que tiene es que al ser circular quedan fuera de su alcance los ángulos del icono por lo que tendremos que valernos del lijado a mano.
Lijadora de banda. Presenta un gran poder de lijado por lo que no puede pararse en ningún momento. Recibe el nombre de banda ya que está compuesta por una banda que funciona entre rodillos. Se suele asegurar con un gato-sargento por lo que lo que habría que mover para el lijado sería la tabla. Existe una modalidad de esta lijadora llamada de mini-banda que es más manejable.
Al final del lijado se limpian los yesos con un algodón impregnado en alcohol. Una vez que se han lijado bien los yesos se da una mano con alcohol para quitar todo el polvo que hemos podido dejar en el yeso.
Después se da una mano de templa (mitad agua mitad templa al uso).
Copyright © 2009 taller-mhega.es
Todos los derechos reservados
Aviso legal