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Domingo 01 de Agosto de 2010
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El presente curso de Iconos sobre Cristal consta de una primera parte teórica y una segunda práctica. Es interesante comenzar consultando la primera ya que al no ser demasiado conocida la existencia de iconos en cristal nos aportará una interesante información referida a su espiritualidad, historia, composición, expresividad, técnicas y estética. La segunda parte, en la que predomina la imagen, se irá publicando con una periodicidad quincenal.
Este curso, al igual que el resto, es completamente gratuito. Todo tipo de dudas que puedan plantearse pueden exponerse en nuestra sección de “Foro” y de esta manera contribuir a la información del resto de iconógrafos interesados.
El reconocimiento e interés que desde hace años ha manifestado el gran público por los iconos en cristal de Rumania ha propiciado estudios sobre este arte iconográfico y la apertura de museos monoráficos así como su enseñanza en talleres especializados.
Los iconos rumanos como expresión de la ortodoxia se ajustaron, de una manera general, a las normas temáticas y compositivas dadas por la Iglesia: Pantocrátor, Madre de Dios, Ángeles y Santos, tamaño de los personajes y objetos, frontalidad, hieratismo, ausencia de volúmenes etc.
En cuanto a su realización los artistas campesinos que realizaron estos iconos añadieron su propia interpretación de la realidad que a modo de código sintetizaba su sentido de la justicia, necesidad de protección divina y mediación de los santos. Los iconos rumanos expresan un mundo sacro aunque con una visión profunda y una justa crítica de la realidad en la que vivían. Se evidencia que lo que buscaban con los iconos es la invocación a los santos protectores de la familia, de los ganados, las cosechas, de la salud y de la suerte llegando así a ser una verdadera descripción del ámbito sociocultural donde se desarrollaron.
En Transilvania a este arte que habían aprendido algunos campesinos se le une al milagro del llanto del icono de la Virgen de Nicula en 1699. A partir de aquí, se dio origen a una gran demanda de pintura religiosa por parte de los peregrinos. Pintura religiosa que en el norte de Transilvania presenta simbología católica y en el sur una clara preponderancia de la iconografía bizantina. La primera referencia que se tiene de la existencia de un icono en vidrio es en Nicula el año 1703.
En las casas rurales rumanas hasta los años cuarenta era frecuente ver varios iconos pintados sobre cristal. Este arte, que comenzó a extinguirse con la llegada de los grabados a color, conoció su mayor desarrollo desde los años 1830 al 1900. Su origen es discutido: unos lo consideran como una materia artística que aprendieron los campesinos de los centros de peregrinación a donde venían a ofrecer sus obras los maestros de la ciudad y otros consideran que es una creación folklórica que aprendieron los campesinos observando modelos de iconos de madera.
Se piensa que los pintores profesionales que trabajaban en los centros de producción de cristal no son suficientes para cubrir toda la demanda de pintura ornamental en cristal por lo que fueron los campesinos que viniendo de sus pueblos aprendieron este arte. Con la falta de demanda de estos trabajos por la aparición de las litografías en color estos campesinos volverían a sus lugares de origen en donde continuarían con el arte que habían aprendido de pintura sobre cristal y cuyos modelos tenían a su alcance en los iconostasios, los iconos de madera y las pinturas murales de sus iglesias.
Los campesinos no contaban con medios económicos para poseer en cada hogar las imágenes necesarias para sus devociones. Los motivos del auge de esta pintura sobre cristal vienen dados por la débil situación económica de las masas populares que los adquirían pagándolos a su autor o cambiándolos por materias primas o animales.
Los iconos en tabla eran los “iconos de la ciudad” a los que el campesinado no tenía acceso por la lejanía de los talleres de producción y por su elevado coste. Además, estos “iconos de ciudad” no reflejaban tan adecuadamente como los suyos propios ni su mentalidad, ni su realidad, ni su ética ni sus propias concepciones del mas allá.
La mayor parte de estos iconos de cristal son obras anónimas. El icono tradicional no viene firmado porque se considera que es una obra que inspira Dios al iconógrafo, de otra parte el autor del icono no se consideraba un artista sino un artesano. El mundo del artista rumano era bien reducido y no tenía necesidad de afirmar su autoría: sus paisanos sabían quien lo había pintado. La influencia urbana en estos iconos es inexistente, son creaciones de artistas-artesanos individuales sin adscripción a escuela alguna. Los temas se repetían pero con aportaciones sobre la vida del pueblecito correspondiente donde se crea el icono ya que no solamente se refleja lo sagrado sino las observaciones que los autores hacen sobre la vida de su entorno, sobre sus ideas escatológicas, justicia social y moralidad.
Otras características de estas obras son su función decorativa (abundante vegetación y otras ornamentaciones populares) y la esquematización y expresividad de sus bosquejos, expresividad y vivacidad de su colorido y su escaso trabajo de composición.
Los artesanos rumanos disponían tanto de los modelos venerados en sus iglesias como de grabados de iconos que reproducían con las transformaciones que consideraban oportunas.
El icono en cristal presentaba tanto un aspecto técnico como espiritual. Su realización no lo comunicaba el maestro a cualquier aprendiz sino solamente a la persona que se le consideraba digna de compartir este “secreto divino”. Existía una ceremonia de consagración por parte del sacerdote que otorgaba como un don de Dios al maestro artesano la realización del icono.
A partir de la segunda Guerra Mundial fueron despareciendo los talleres de iconos de cristal. En la actualidad son altamente valorados y las reproducciones que se hacen y en el cartón de la parte trasera vienen indicados las características propias y los datos, junto con otros, los datos del icono original.
Los iconos en cristal se nos presentan impactantes por su sencillez, pureza, ingenuidad por la expresividad de su cromatismo y simbología con indicios esotéricos. Aunque llegó a constituir un arte marginado por no ofrecer las características de la iconografía tradicional los iconos en cristal constituyen un auténtico arte revalorizado y reconocido en la actualidad.
Los egipcios, fenicios y babilonios ya conocían el cristal aunque no se sabe cuando se comenzó a emplear como soporte pictórico. Existe constancia que se empleó en Roma, Bizancio, China, arte Paleocristianismo (medallones con símbolos cristianos en catacumbas), Edad Media, Renacimiento, Mundo Islámico desde Al- Andalus hasta Lejano Oriente).
En Italia, donde parecía haberse olvidado la pintura en cristal, reaparece este arte por la influencia Bizantina y en el siglo XIV comienza a expandirse por Europa.
En Baviera comienza a utilizarse en el siglo XVI pintura sobre cristal para objetos de adorno y culto y en el siglo XVIII en los castillos de Alemania y Francia.
Es en este siglo XVIII cuando en Baviera y Suabia se comienza la producción en gran escala de pintura sobre cristal para abastecer mercados como América, Rusia y Escandinavia. En el 1703 se comienzan a tener datos sobre los iconos en cristal rumanos.
Además del ámbito geográfico y cultural de la Europa oriental son dignas de mención las pinturas en cristal que se realizan la India, Asia Menor y el Cáucaso. De estas zonas pasaron, por motivos comerciales, a ser introducidas como modelos en Irán cuyos artistas comenzaron a pintar sobre este soporte desde la época de la dinastía Safavid.
Por motivos políticos, a partir de las ordenanzas del gobernador Williams Ponty, son dignas de mención las pinturas en cristal que se realizan desde el siglo XIX en Senegal. Estas obras son conocidas como pintura “suwer” (del francés sous verre, por pintarse detrás del cristal) o “pintura fixé” (es decir fijada al cristal) .
La utilización de nuevos materiales ha dado lugar a otras técnicas que en la actualidad se vienen empleando y a las que nos referiremos al final del presente trabajo. En la actualidad el cristal es un tipo de soporte más, como puede serlo la tela o la tabla. La incorporación de nuevos materiales plásticos y aplicación de maquinarias propias de las nuevas tecnologías ha dado lugar a que a la pintura sobre cristal alcance unos matices hasta ahora no logrados.
Los materiales empleados tradicionalmente en Rumania son los que han servido de base para la pintura sobre cristal en iconos. Esta pintura de iconos en cristal fue menospreciada durante un tiempo hasta que con la revolución que supuso un Picasso, Matisse y Rousseau ha situado en su justa medida la aportación de estas obras de arte que son los iconos en cristal.
A continuación relacionamos los materiales empleados:
Cristal.
El formato más común que se emplea es el de 47x32 o bien el de 33x24. Para estas dimensiones se puede solicitar al cristalero un grosor de unos 3 mm. Cuando se utilicen cristales de dimensiones mayores se aumentará el grosor del cristal. Para evitar cortes en la manipulación de las planchas de cristal se emplea el biselado romo de las mismas.
Negro Humo. (Con cola de conejo y yema de huevo)
Para pintar el dibujo sobre el cristal tradicionalmente se emplea negro de humo diluido en cola de conejo y con yema de huevo.
Pigmentos con aglutinante de huevo o aceite de linaza.
Los colores son los clásicos empleados en iconografía. Para más detalles consultar el apartado “Pintura” de esta misma web.
Se admite tanto el temple al huevo como el óleo. El temple al huevo se prepara tradicionalmente con huesos hervidos de libre o piel de oveja, yema de huevo como aglutinante, hiel de buey, para el “agarre de los pigmentos y vinagre para su conservación.
Pinceles.
En Rumania los pinceles con los que se comenzó a trabajar la iconografía sobre cristal eran de oca, de pelos de gato, entre otros. Actualmente se emplean pinceles de buena calidad.
Oro.
Oro de hoja.
Guantes de látex.
Para no engrasar la plancha de cristal.
Alcohol de 96º para profesional.
Para limpieza de la plancha de cristal.
Petróleo.
Para el calco del grabado y para la limpieza de la plancha cuando presente restos de pintura.
Cinta de carrocero.
Para la protección de los bordes de la plancha de cristal.
Marcos.
Sencillos, normalmente pintados de nogalina o de marrón oscuro. Algunas regiones de Rumania empleaban colores característicos como el marrón rojo, azul o el rojo, estos colores típicos, que aplicaban tanto a los marcos como a los muebles, han servido para identificar la procedencia de algunos iconos ya que no se firmaban.
Los materiales actuales más apropiados para la pintura de iconos son varios dependiendo de que queramos conseguir transparencias (vestiduras y otros efectos de fondo) o pintura opaca. Presentan una gama muy extensa de colores así como medios diluyentes y aclarantes que facilitan extraordinariamente su empleo.
Con colores opacos al disolvente que empleamos para la pintura de las carnaciones. Se pueden mezclar entre sí. Presenta una gama muy extensa de colores: Blanco, Lavanda, Malava, Metalizado, Negro, Oro rico, Turquesa, Pardo concha, Pardo rojo, gamuza, Granate, Amarillo rico, Amarillo naranja, Naranja, rojo cereza, Sevres, Esmeralda, Verde hoja, Verde victoria, Rubí, Nacarado, Ciclamen, Blanco Antiguo, Amarillo claro, Rosa, Azul, Violeta claro, Verde.
Para estos colores cerámicos se puede contar con dos productos:
*Una esencia mineral inodora sin riesgo alguno de alergia ni de irritación para la disolución de los colores.
* Un médium diluyente que permite crear tonos más claros sin fluidificar ni empobrecer el color base.
Existen una serie de colores vitrificables al frasco, tubo o rotuladores que pueden mezclarse entre sí, son profundos y brillantes, traslúcidos y opacos que pueden emplearse en cocción a 150º en horno doméstico.
El material vítreo está indicado para emplearlo en las vestiduras y en las ornamentaciones de los iconos. Se pueden alcanzar transparencias con este material con la aportación de medium aclaradores, mates, craqueladores y sobreponiéndolos a bases decorativas en papel de oro, plata o irisados. Este material vítreo presenta dos modalidades: al disolvente y al agua.
3.2.2.1.- Vitral al disolvente
Colores transparentes y luminosos al disolvente. Al igual que los colores cerámicos presentan gran variedad de coloridos Azul profundo, Pardo, Carmesí, Esmeralda, Amarillo, Negro, Naranja, Turquesa, Chartreuse, Violeta rojo, Blanco, Rosa, Verde dorado, Limón, Violeta, Púrpura, Arena, Rosa viejo, Salmón, Parma, Verde Manzana.
Para los materiales vítreos contamos con los siguientes auxiliares:
Médium aclarador para crear tonos más claros sin empobrecer ni fluidificar el producto.
Médium mate que permite alcanzar un acabado mate con un efecto esmerilado.
Craquelador para vidrio.
Esencia mineral inodora par la disolución de colores sin riesgo de irritación o alergia.
3.2.2.2.- Vitral al agua
Se consiguen diferentes efectos sobre vidrio. Pueden emplearse en dos modalidades: al brillante o al esmerilado. Han de cocerse en horno casero a 160º ganando con ello profanidad y resistencia. Presentan una gran variedad de colores similares a los reseñados en el apartado anterior de vitral al disolvente.
El primer tratamiento después de limpiar bien el cristal es darle al mismo unas dos manos de aglutinante (huevo mezclado con agua). Este primer paso es importante ya que la pintura se adherirá a la superficie del cristal.
A continuación, los iconos en cristal, según la técnica clásica, pueden ser pintados al temple al huevo y con aceite de linaza.
Estas dos técnicas son las empleadas en monasterios de Transilvania tan emblemáticos como el Monasterio de Nicula. Ambas técnicas se diferencian únicamente en el aglutinante empleado para los pigmentos: el huevo o el aceite.
A continuación se detalla la técnica clásica común a los dos tipos de medium señalados.
En todos los casos, lo que caracteriza a la pintura en cristal clásica es que se debe realizar de una manera invertida. Es decir, se trabaja en la parte trasera del cristal. La pintura debe permanecer tras el cristal ya que si quedase por la parte delantera no tendría protección alguna y debido a la impermeabilidad del cristal la pintura saltaría con el más mínimo roce.
Según esto, el trabajo invertido posibilita que la pintura y demás materiales se conserven al quedar totalmente protegidos en la parte trasera. Ningún roce, rasguño, grasa u otros elementos deteriorarán la obra. El cristal por su impermeabilidad presenta el inconveniente de la incorporación de materiales a su superficie pero su delicadeza presenta la ventaja de facilitar expresiones plásticas con la belleza añadida de unas transparencias integradas a la pintura.
Antes de comenzar a trabajar prepararemos el material en el que no faltarán guantes, alcohol, algodón, y cinta de carrocero:
Se comienza limpiado las dos caras del cristal con alcohol de 96º profesional:
Se protegen los bordes del cristal con cinta de carroceros:
Se comienza calcando el dibujo. El calco se puede hacer con petróleo directamente de un grabado (en color o blanco y negro):
O bien se puede hacer calcando con tinta indeleble en un papel vegetal (especialmente cuando se quiere añadir al original ornamentaciones y/o suprimir algún elemento):
Adherimos el grabado (en la parte delantera del cristal) cara a nosotros y lo impregnamos de petróleo:
Damos la vuelta al cristal para calcar y pintar la figura por la parte trasera del cristal:
Si queremos que dure más tiempo el grabado humedecido le ponemos un cristal delante:
IMPORTANTE: LO PRIMERO QUE SE PINTA EN LA PARTE TRASERA DEL CRISTAL ES LO PRIMERO QUE SE VE EN LA PARTE DELANTERA por esto se comienza con las líneas de los rasgos de la carnación y líneas maestras de las vestiduras. HAY QUE TENER SIEMPRE EN CUENTA QUE LO PRIMERO QUE SE PINTA OCULTA LO QUE SE PINTA TRAS ESTA PINTURA.
Por tanto:
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1º.-EN PRIMER LUGAR SE PINTA EL DIBUJO (RASGOS, CABELLOS, PLIEGUES VESTIDURAS).
2º.- SE PINTA EN SENTIDO INVERSO DE COMO SE PINTA UN ICONO EN TABLA. ES DECIR, EN LA PINTURA SOBRE CRISTAL SE PINTA INVERSAMENTE. Por ejemplo: EN EL CASO DE LAS “LUCES” LO PRIMERO SE PINTA ES LO CLARO (“LUCES”) Y DESPUÉS LO OSCURO.
Se comienza preparando la pintura al temple: pigmentos con huevo mezclados con agua. Se pueden añadir unas gotas de hiel de buey para asegurar la adherencia y otras gotas de vinagre para conservación del temple al huevo. (Para las proporciones de estos materiales se puede consultar la sección de “Pintura” de la presente web).
Se dan por todo el cristal a pintar unas capas de aglutinante de huevo :
Se calca el dibujo:
Se ha finalizado el calco del dibujo:
Si existen algunas imperfecciones como manchas de pintura o líneas inadecuadas las eliminamos fácilmente empleando un bastoncillo de algodón y alcohol de 96º profesional:
Cuando las líneas a eliminar sean más consistentes emplearemos un escalpelo:
Se retiran las partículas de temple al huevo sobrante con pincel suave:
Se continúan pintando los rasgos que quedarán en primer término, en este caso los cabellos de la barba:
Una vez pintados los rasgos continuamos con el resto de pigmentos a color:
La franja de carnación que va junto al cabello (que quedará en primer término como carne de color más oscuro) se pinta mezclando ocre rojo-ocre amarillo con unas puntas de azul ultramar, verde y negro:
Se pinta con ocre amarillo sobre la primera franja de carnación y sobre los pliegues del entrecejo (la franja y los pliegues quedarán en primer término en la parte delantera del icono):
En la siguiente imagen vemos como se ha comenzado a pintar con ocre amarillo la barba. Este color ocre amarillo quedará (visto desde el anverso del cristal) como cabellos claros de la barba.
En la pintura en cristal se puede dorar después de pintar ya que si algunas partículas de oro se “pegan” a la pintura no tendrá importancia puesto que quedarán “detrás” de ella y no se podrán ver por el anverso del cristal.
Se comienza dando mixtión por las partes a dorar. Con un pincel fino se da cabello a cabello:
Cuando se ha secado el mixtión se aplica la hoja de oro:
Se da mixtión a la aureola:
Una vez seco el mixtión se comienza a dorar (en este caso se ha empleado el oro irisado):
Se da a la cruz mixtión y se le aplica la hoja de plata para finalizar protegiendo todo el trabajo metálico con laca Zapón :
Se puede proteger la pintura con barniz a spray (cuidando no humedecer demasiado y también de no emplearlo muy cerca de la pintura):
Podemos finalizar pintando el fondo:
Dando la vuelta al cristal observaremos el resultado final del icono:
Podemos pintar el fondo liso como en este caso, aunque se puede también pintarlo con ornamentos típicos de la zona de Rumanía, bizantinos o “rascar” el fondo liso para conseguir determinadas composiciones , etc.:
Si se desea eliminar el fondo o hacer correcciones en el mismo se puede trabajar con un escalpelo, el temple al huevo “salta” con facilidad:
Cuando hayamos decidido cual será el fondo o las ornamentaciones para el icono ya está listo para enmarcarlo. En esta ocasión hemos elegido un fondo ocre amarillo liso:
Una vez finalizada la pintura se protege la parte trasera del icono con una cartulina que protegerá convenientemente los materiales que hemos empleado. En esta cartulina se puede escribir el nombre del iconógrafo que ha reproducido el original, la procedencia del icono, el siglo en que fue pintado, dónde se encuentra en la actualidad o cualquier otro dato que pueda interesar.
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